No hay nada como quererte, extrañarte, sentirte...
Nada como besarte, rozarte o mirarte.
Nada como un amanecer a tu lado, nada como un beso inocente, de esos que te ponen nervioso y aceleran el corazón.
Nada como tus ojos, tu manos, tus labios...
Nada como tú.
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