viernes, 4 de octubre de 2013

Así somos.

Nos gusta hacernos daño. Mejor dicho, nos encanta.
Te puedes tropezar con una piedra una vez, a todos nos pasa, pero supuestamente esos tropiezos nos hacen aprender y hacer que no nos tropecemos más. Pero no, parece que nos gusta esa piedra y por mucho que nos tropecemos con ella y caigamos, siempre vamos a por ella. Que tontería más grande ¿no? pues esto nos pasa a todos. Estamos tan cegados por cualquier pensamiento que siempre vamos a lo mismo, por mucho que nos vaya mal, parece que nos gusta pasarlo mal y hacernos daño. Pero es así, estamos ciegos, muy ciegos... muy pocos saben abrir los ojos y darse cuenta de que ese no es el camino, y que deben buscar algo nuevo. Por desgracia, esto no suele suceder, siempre vamos a los mismo y vuelta lo mismo, porque cuando estamos centrados solo en una cosa, no vemos lo que está alrededor.